Suiza tiene la clave para solucionar cómo importar electricidad generada con carbón desde Marruecos

La Unión Europea quiere liderar la lucha mundial contra el cambio climático. Para ello tiene que adoptar una política climática ambiciosa que incluyan medidas para descarbonizar la economía. Especialmente en el sector de la energía.

Por eso, se ha creado el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE y se ha querido alcanzar altos porcentajes de renovables en el consumo energético.

Esto choca frontalmente con la política de nuestro país, que estaba comprando electricidad generada con carbón desde Marruecos al poner en marcha una central de carbón de 1,4 GW de potencia.

Y aunque se paró la compra de electricidad procedente del carbón de Marruecos por parte de España durante unos días tras conocerse que la Comisión Europea había abierto una investigación, lo cierto es que no ha tardado mucho en volver de nuevo a las andadas.

Pero ¿qué opciones hay para evitar contradicciones como la compra de electricidad procedente del carbón de Marruecos mientras se cierran las centrales en territorio español, y por tanto europeo? “Se debería buscar algún tipo de acuerdo con los terceros países con los que existen interconexiones eléctricas, como por ejemplo el que existe con Suiza“, explican fuentes del sector.

La Unión Europea y Suiza han intercambiado electricidad durante décadas. Desde la sincronización de las redes de electricidad francesas, alemanas y suizas en 1958, 41 líneas eléctricas transfronterizas conectan Suiza con sus vecinos. Además, Suiza contribuye al logro de los objetivos de la política energética y climática de la UE con sus centrales hidroeléctricas.

Pero desde que en estos últimos 20 años se ha estado conformando el Mercado Único de la UE para la energía, ha surgido una nueva realidad legal y económica y desde 2007 han estado negociando un acuerdo bilateral sobre electricidad para armonizar sus mercados de electricidad. El objetivo es que haya un acceso mutuo al mercado y también que se regule la participación de Suiza en los organismos europeos que se ocupan de asuntos relacionados con la electricidad. De hecho se prevé por ejemplo, que la Confederación podría tener voz en la Agencia para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) para los futuros desarrollos del mercado eléctrico.

Pero sobre todo, Suiza está vinculada desde 2011 al mercado de derechos de emisión de CO2. Los derechos de emisión pueden intercambiarse libremente tanto en la UE como en Suiza. Una empresa que emite menos CO2 que la cantidad por la que posee asignaciones puede vender asignaciones en exceso, mientras que una empresa que produce demasiada CO2 debe comprar asignaciones de emisiones en cualquiera de ambos territorios.

Al reconocer los permisos de emisión de gases de efecto invernadero de cada uno, Suiza y la UE vinculan sus sistemas de comercio de emisiones existentes. Esto permite a las empresas suizas acceder a un mercado de la UE mucho más grande y más activo. Pueden beneficiarse de los precios más bajos, gracias a las ayudas, de la misma manera que sus competidores de la UE y por tanto, se reducen las distorsiones de competencia entre las empresas suizas y de la UE.

En noviembre de 2017, la Unión y Suiza firmaron un nuevo acuerdo, a fin de vincular sus regímenes de comercio de derechos de emisión, y Suiza puso en marcha el procedimiento interno para una nueva contribución económica del país con objeto de reducir las disparidades económicas y sociales en algunos Estados miembros de la Unión.

Por el momento, la UE no ha abordado ningún estudio que prevea una relación como la de Marruecos. De hecho, el último informe del Grupo de Expertos en interconexiones eléctricas de la Comisión Europea, reconoce la necesidad de abordar las interconexiones con terceros países vecinos de la UE, a excepción de Noruega y Suiza, ya que estos dos países están conectados solo a los sistemas eléctricos de la UE, no tienen ninguna otra interconexión con los sistemas eléctricos de terceros países y disponen de acuerdos bilaterales.

En el estudio se advierte de la necesidad de trabajar más para investigar la relevancia y el papel de las interconexiones con terceros países, “ya que está más allá del alcance de este informe”, pero los acuerdos ya existentes podrían ser el punto de partida.

Fuente: elperiodicodelaenergia.com