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La escalada del precio de la luz lleva a Endesa a preparar la térmica de As Pontes para volver a arrancar

La última vez que funcionó la central fue en la primera semana de julio

Endesa ha iniciado los preparativos para poder arrancar de nuevo la central térmica de As Pontes si el operador del sistema, Red Eléctrica Española, así lo requiere. La compañía, que tramita desde finales del 2019 el cierre de las instalaciones, ya ha comprado carbón que llegará por vía marítima.

Desde el pasado junio, la central se encuentra en situación de disponibilidad, y la última vez que entró en funcionamiento fue en la primera semana del pasado julio.

Detrás de la posibilidad de que vuelva a operar la térmica se encuentra un contexto energético marcado por la escalada de los precios de la electricidad, por la amenaza de restricciones del sector gasista y por algunas paradas programadas en centrales nucleares del país. 

Fuentes de Endesa confirmaron que analizan en estos momentos varias posibilidades, debido a ese escenario, y también a que, debido a las fechas del año, las olas de frío vayan acercándose. 

Víctor Ledo, secretario de la Federación de Industria de CC.OO. de Galicia, aseguró que esta situación pone de manifiesto que el proceso de descarbonización de las instalaciones energéticas no se llevó a cabo acompasando los tiempos con las distintas fuentes de generación. La central reclamará a Endesa que devuelva a sus puestos al personal de la térmica que fue destinado a otros lugares, e igualmente que amplíe las garantías de ocupación a los trabajadores de las compañías auxiliares.

En este sentido, una de las empresas con más personal en la térmica, Maessa, acordó con los representantes de los trabajadores sustituir el ERE que había planteado para cerca de medio centenar de sus operarios, por un ERTE suspensivo rotatorio durante cuatro meses. Ledo manifestó su deseo de que ese ajuste pueda ser revertido, si se ponen en marcha de nuevo las instalaciones.

«Alguien cometió un error a la hora de aplicar los tiempos. Endesa actuó de forma reprochable, porque planteó el cierre solo por cuestiones económicas, y debería de haber mostrado más sensibilidad con los trabajadores propios y con los auxiliares», afirmó el portavoz de Industria de CC.OO.

Los preparativos para poder encender las instalaciones pontesas —en las que Endesa tiene dos grupos operativos mientras que otros dos ya no están en disponibilidad— se produce por razones coyunturales, que no implican la reversión de la decisión del cierre. La compañía esperaba haber tenido ya la autorización para la clausura el pasado 30 de junio, pero debido al gran número de alegaciones presentadas al proceso de impacto ambiental necesario para el desmantelamiento, ha tenido que seguir un proceso más largo que el llevado a cabo en otras plantas.

Pese a que el incremento del precio de la electricidad ha dado una nueva oportunidad al carbón, la eléctrica perteneciente al grupo estatal italiano Enel obtuvo este miércoles el visto bueno del Ministerio para la Transición Ecológica para cerrar otra de sus grandes térmicas: la de Almería. Sin embargo, también debido a los actuales condicionantes del mercado eléctrico, el Gobierno ha impuesto requisitos, y ha determinado que uno de los dos grupos tendrá que continuar disponible hasta que se ponga en marcha un nuevo tendido en la zona, para evitar problemas de suministro.

Hasta la central térmica pontesa se desplazaron altos cargos del PP gallego, con su secretario general, Miguel Tellado, al frente, para criticar los efectos de la política energética «de falso ecoloxismo» que aplica el Gobierno, y su impacto en la factura de la luz.

El parque, desmantelado

En el 2020 dejó de funcionar la mayor parte del parque de centrales de carbón de España. Nueve instalaciones, entre ellas, la gallega de Naturgy en Meirama (Cerceda). Disponibles solo quedan la de As Pontes y la asturiana de Aboño, de EDP. En agosto el carbón aportó 319 gigavatios hora generados en el Principado, según datos de Red Eléctrica de España.

Países como Alemania o China recurren al mineral para paliar la crisis del gas natural

La crisis de precios energéticos empezó a gestarse cuando China empezó a hacer acopio masivo de gas natural para prepararse para el invierno y ante la fuerte demanda de la producción industrial, dado que el país salió antes de la crisis del coronavirus. De hecho, en enero pasado ya se vieron las primeras señales de lo que estaba ocurriendo, cuando los barcos cargados con gas natural licuado que se dirigían a Europa viraban rumbo a Asia, que estaba dispuesta a pagar cualquier precio a cambio del cargamento.

Pero la oferta no es suficiente para satisfacer la voracidad del gigante asiático y tampoco la europea. En buena medida porque Rusia está utilizando el nuevo gasoducto que salva territorio ucraniano como arma geopolítica contra los países de la Unión.

Por eso, entre otros factores, las cotizaciones del gas natural están por las nubes. Y también por eso algunos países se han acordado del denostado carbón para producir electricidad. Como Alemania. Y la propia China, que está importando mineral australiano. Los problemas del gigante asiático son mayúsculos y el Gobierno incluso ha dado órdenes a las fábricas para que reduzcan producción. Pero, por todo esto, el carbón también se cotiza a precio de oro.

En la Unión Europea, el comercio de derechos de emisión de dióxido de carbono y el incremento de las toneladas de CO2 estranguló la rentabilidad de las centrales de carbón, que vieron cómo se disparaban sus costes de producción y quedaban fuera de mercado.

fuente: lavozdegalicia.es